“Deja de soñar”, escucha Urmay de su madre, cuando a sus 25 años aparece en la puerta del departamento de sus padres en Berlín con su niño Cem. Urmay se ha escapado de su desafortunada vida como esposa en Estambul. Ella quiere empezar una vida feliz con su familia en esa Berlin. Aun cuando Urmay sabe que pide mucho a su familia, espera que los vínculos familiares sean más fuertes que las presiones sociales. Desgraciadamente la familia no es capaz de dejar los convencionalismos y parece fraccionarse por la presión. Cuando la familia decide mandar a Cem a Turquía para estar con su padre y reconstituir el honor de la familia, Urmay escapa nuevamente y se enamora. Cuando intenta reconciliarse con su familia, constata que ya es demasiado tarde.